TUNGIASIS EN NGEBA Y MONJAS NO DE BOTAS
La tungiasis es una lesión dermatológica producida por la
hembra de una pulga, que una vez fecundada, penetra en la piel y anida
principalmente en los dedos de los pies debajo de las uñas. Inicialmente tiene
un tamaño de menos de 1 mm, pero puede incrementarlo por 10 antes de desovar
entre 150 y 200 huevos. En el África Subsahariana es relativamente frecuente.
Produce una pápula enrojecida, que puede llegar a tener 2 cm de
diámetro, que provoca dolor y picor. En el centro de la lesión hay un punto
negro que es la parte posterior del abdomen de la pulga por donde expulsará los
huevos al exterior.
El tratamiento es el curetage y lavado de la lesión. Se puede
reconocer fácilmente el parásito al extraerlo. Si el paciente no tiene la
vacunación antitetánica la debe recibir.
Se previene evitando andar descalzo o con calzado abierto en los lugares donde esta pulga existe.
En agosto del 2014, a los pocos días de estar en Ngeba la
expedición que hicimos para construir lavabos para la escuela de niñas de las religiosas de la Madre Laura, y dar
atención médica a la población, hubo que tratar a una de las hermanas por tungiasis, que ellas llamaban niguas.
Por el calor y por comodidad iban en chanclas con alto riesgo de infectarse,
después de extraerle el gusanito, que lo hizo Cristina que era la experta del
lugar en “operar” con un palillo y una cuchilla de afeitar, le dijimos a las
hermanas que tenían que cambiar y a partir de entonces ser monjas de botas. Hay
que decir que devotas ya lo eran. Pasaron muy pocos días y varios "mundeles" (hombres blancos) de la
expedición comenzaron a quejarse de dolor, principalmente nocturno en los dedos
de los pies, y Cristina tuvo que emplearse a fondo para quitar gusanos. A
alguno, a pesar de ir bien calzado siempre, se le manifestó la tungiasis ya de
vuelta a Europa.
 |
Lavabos ya terminados |
Se consiguió acabar el proyecto de los lavabos y las
hermanas Flania y Mercedes quedaron muy contentas, su orden es de origen colombiano al igual que
la mayoría de ellas. Es una maravilla la labor que hacen de promoción de la
mujer, de atención a los más pobres, enfermos y desvalidos, con su entrega
desinteresada intentan aliviar un poco las grandes carencias que hay en esos
remotos lugares y son un foco de esperanza para muchas de las personas con las
que conviven.