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Con el Dr. Tresor y el hermano Michel delante del hospital |
Del 15 al 29 de octubre de 2022, fuimos 5 traumatólogos de Valencia (Victor Cortés, Marcos López, Cristina Sánchez, Borja Maruenda y Caterina Chiappe) y un anestesiólogo de Girona (Antonio Villalonga) al Hospital Yassa de los Hermanos de San Juan de Dios en Douala. En total realizamos 38 intervenciones de ortopedia y traumatología a pacientes con pocos recursos económicos y aprovechamos para dar formación al personal del área quirúrgica. Trabajábamos desde las 8 de la mañana hasta muy tarde. El instrumental quirúrgico era un tanto escaso pero con el que les aportamos y el que se compró (una sierra y un taladro) se pudo hacer toda la cirugía.
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Quirófano del Hospital de San Juan de Dios de Yassa |
Allí conocimos a gente muy buena. El hermano Linus, Director del Hospital, que nos atendió muy amablemente. El Dr. Tresor, era el único médico a tiempo completo y siempre localizable, muy competente, con mucho trabajo. El hermano Michel, enfermero técnico clínico con mucha experiencia práctica capacitado para pasar visitas y con habilidad para operar. Habían dos técnicos de anestesia y un estudiante con los que Antonio hizo las anestesias, y aprovechó para repasar conceptos importantes de la práctica de la anestesia. El hermano Victor que cuidaba de nosotros cuando estábamos fuera del hospital y estaba al tanto de la cena y las compras y salidas por la ciudad, una noche nos sorprendió con un guiso de cocodrilo. Nos acomodaron en la zona de huéspedes del piso superior del Hospital Boko en Douala, a unos 30 minutos en coche del Hospital Yassa y tuvimos cortes de corriente y de agua varios días que suplimos con velas y cubos.
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Una paciente con una fractura que operamos de urgencia |
La hermana Pascale, carmelita misionera, nos invitó a visitar la leprosería de Dibamba, a unos 15 minutos en moto del hospital Yassa. Suelen tener pacientes que requieren intervenciones quirúrgicas y quería que viéramos las instalaciones y posibilidades de operar a sus pacientes. Fue conmovedor ver el cariño con que trata a los leprosos, algunos de ellos con varias decenas de años ingresados, de hecho la leprosería es su casa. Todo estaba en orden y muy cuidado se apreciaba el amor por los enfermos.
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La leprosería de Dibamba atendida por las carmelitas misioneras |
En total fueron dos semanas de intenso trabajo, de conocer gente muy buena y de trato amistoso entre los colegas y el personal del hospital. Una experiencia inolvidable.